Hemos pasado la noche en el hotel "BAB AL BAHAR", muy cómodo y con unas vistas magníficas de la ría. Hemos podido descansar, relajarnos y prepararnos para un nuevo día de sorpresas y emociones.
Después de desayunar iniciamos la nueva aventura de este nuevo día, 8-04-2009. Los tres vehículos ya están esperándonos en la puerta del hotel y nos llevan primero a hacer una ruta turística por los lugares ya conocidos de hace 35 años, o lo que queda de ellos. En primer lugar seguimos el paseo marítimo y pasamos muy cerca del puerto, ahora puerto militar y al que no se puede acceder, en el que muchos de nosotros estuvimos en muchas ocasiones, paseando, pescando, de servicio o descargando sacos de patatas... Mi historia de Villa Cisneros refleja perfectamente lo que era Villa Cisneros en aquella época...
Continuamos hacia la parte antigua y haciendo un giro a la izquierda nos dirigimos a la plaza donde estaba el antiguo fuerte, hoy derruido, la iglesia y el cine.
Esta plaza y sus alrededors, el zoco y la parte antigua que ya existia hace 35 años, me traen muchos recuerdos, sobre todo de la etapa de "guripa" novato entre los meses de Abril y Junio del 1974. Se trataba de aparecer el menor tiempo posible en la compañía de transmisones del Farnesio, ya que las "pastillas" novatadas eran constantes durant estos tres primeros meses y la solución era salir de paseo con los amigos por Villa Cisneros.
Estando haciendo fotos en la plaza y se nos acerca un saharaui de una edat parecida a la nuestra y nos saluda efusivamente, nos cuenta las ubicaciones exactas de lo que le preguntamos, cine, el zoco, el bar barcelona, la telefónica... con la amabilidad que les caracteriza nos invita a tomar el té en su casa, invitación que no podemos aceptar ya que el tiempo no nos lo permite.
Seguimos recorriendo la parte antigua y el zoco, con su ambiente característico y que no ha cambiado en nada, parece anclado en el tiempo, sus olores, ruidos, construcciones, todo me recuerda mi juventud perdida, pero tan recordada.
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Nos dirigimos al norte, en dos kilómetros pasaremos por delante del cuartel en que la mayoría de nosotros, Pere Espulga 10 meses, Andrés Moran 10 meses, José Pardo 10 meses, Robert Ventura 10 meses, Pere Nolla 7 meses, Carles Porta 7 meses y Hilari Joan 5 meses, pasamos gran parte de la mili. Esta vez los nervios y la emoción están compartidos, aunque sabemos que no podremos parar y hacer fotos es peligroso, ya que radio macuto nos ha comentado que en más de una ocasión se han confiscado cámaras y en otras se han borrado las fotos de la memoria. En cualquier caso la consigna a los conductores es que llegando a la entrada se procure aminorar la marcha. Nos acercamos a nuestro cuartel, ya se ven las primeras torres y las murallas, los vehículos circulan a toda velocidad, las pulsaciones aumentan y como estaba pactado los coches aminoran la marcha y vemos en todo su esplendor lo que había sido el cuartel del cuarto tercio de la legión Alejandro Farnesio y nuestro durante largo tiempo, ya hace 35 años. Quizá debido a la impresión de ver el cuartel, los nervios o un poco de miedo, pero el caso es que en esta primera ocasión los vídeos y fotos son más bien escasos y muy poco aprovechables. Pero aún vamos a tener dos ocasiones más y seguro que las aprovecharemos.
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Es de aquí, donde Andrés Moran nos cuenta su relato de “Cosas de la mili y del sargento M.”, Pere Espulga nos cuenta “Como se vivió el estado de guerra en comandancia”, José Pardo nos cuenta su "traslado y estancia en el Farnesio", Carles Porta nos cuenta su historia de “La llave perdida o como ayudar a levantar la autoestima del teniente” e Hilari Joan nos cuenta su anécdota de “La barca y los remeros”.
Sin parar seguimos rumbo norte, al poco rato desaparecen las edificaciones y el desierto vuelve a ser el todo, aunque aquí el desierto es muy especial al estar rodeado de mar, a la izquierda el Atlántico y a la derecha la ría. Las vistas son de postal y llegando al punto kilometrito 25 hacemos una primera parada. El lugar está preparado con unos miradores desde donde podemos contemplar y fotografiar las extraordinarias vistas de la ría.
Aprovechamos para fotografiarnos los cuatro de transmisiones: Andrés Moran, Hilari Joan, José Pardo y Carles Porta.
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La siguiente visita es al antiguo destacamento de tropas nómadas del Argoub. Iniciamos la marcha y seguimos contemplando los magníficos paisajes del desierto al encontrarse con la ría. A unos kilómetros nos encontramos con el desvío hacia el que fue un destacamento de tropas nómadas y un nuevo control policial. Seguimos haciendo kilómetros y por el camino vamos viendo indicaciones de desvío hacia Auser, Bir Nzaran, Tichla, La Güera, Bir Gandouz… Andrés y yo que vamos en el mismo toyota al ver las indicaciones de estos antiguos destacamentos nómadas, empezamos a recordar unas maniobras de principios de Julio de 1974 en las que participamos los dos, junto con la legión, el iba de conductor y yo de operador de radio. Las maniobras en cuestión duraron una semana y fueron muy movidas, durante estos días pasamos por todos los destacamentos del sur, hasta la Güera que está en la costa y justo en la frontera con Mauritania. A la vuelta nos perdimos en el interior de Mauritania y tuvimos la mala suerte que nuestro vehiculo se averió estando irregularmente en ese país. Hilari nos cuenta su versión de la historia en “Villa Cisneros patrullas y maniobras” y Andrés nos la explica en su versión de un “Relato en video de una maniobras al sur del Sahara”.
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Nos vamos acercando al Argoub, ya sabemos que no podremos entrar pero lo vamos a intentar, primero pasamos por delante del nuevo Argoub, inexistente hasta hace poco, y seguidamente vemos de lejos lo que era el Argoub nómada. Inesperadamente el conductor del segundo coche, que es de Villa Cisneros, adelanta y se pone primero y enfila la bajada que lleva hasta el cuerpo de guardia marroquí, ahora las instalaciones están ocupadas por el ejercito de Marruecos. La verdad es que nos ponemos todos muy a la expectativa y casi sin pestañear, pero el conductor local baja de su vehiculo y entabla conversación con los soldados de guardia, enseguida sale el oficial de guardia al que se le solicita permiso para entrar, este y todos el cuerpo de guardia nos contemplan con mucha extrañeza, seguro que es la primera vez que se encuentran con un caso como el nuestro, no se que se imaginan que somos, pero como vamos medio uniformados igual piensan que somos de la ONU o de la UNESCO, o de una ONG, o el ejercito de pancho villa… La cuestión es que el oficial de guardia se va a ver al Coronel del destacamento, al rato vuelve y comenta que su superior le dice que sintiéndolo mucho no nos puede dejar pasar, que si fuera por el no habría problema pero que las ordenes son de muy arriba… Toca dar media vuelta y marcharnos, al pasar delante del cuerpo de guardia, oficial y soldados nos saludan con la mano al estilo militar. Yo que voy en el tercer coche, con la ventanilla bajada, les devuelvo el saludo. Lo mismo hago con un par de militares que vienen andando por el camino y en este caso yo soy el que saludo primero y ellos me lo devuelven. No se que me ha pasado por la cabeza, pero lo he contado tal como ha pasado. Eso sí de fotos muy pocas y aún gracias.
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Volvemos a pasar por el Argoub nuevo y aún tengo mis dudas de que esté habitado, ya que no vemos a nadie entre el montón de casas nuevas construidas en medio de la nada. Nos acercamos a los acantilados cerca de Argoub que dan a la ría y hacemos una parada para contemplar el hermoso paisaje. Ramiro de nómada y Carles de transmisiones son los dos que estuvieron en Argoub, parecen un poco desanimados ya que no han podido ver su cuartel, pero bueno es un tema que ya conocíamos.
Carles nos cuenta dos relatos desde el Argoub “El colchón” y “Los cerdos del teniente coronel”.
Iniciamos el regreso y no pararemos hasta la especie de camping que hay en el punto kilométrico 25. En este lugar pasan sus vacaciones gente privilegiada que se dedica a practicar el SkiSurf. Como en todas partes nos encontramos catalanes de Badalona que hacia un montón de días que estaban en este lugar, se les notaba por su piel morena.
En este lugar comemos, no sin antes aprovechar para ir a la playa en la que solamente Roger Espulga, Ramiro, el guía y yo nos hemos bañado. La verdad es que el agua está muy fría y no apetece, pero venir aquí y no bañarse es como un sacrilegio, yo personalmente tengo que recordar la sensación de los baños, unos por propia voluntad y otros forzados, que me di hace 35 años, recordar como habia visto pasar tiburones y también grupos de delfines, recordar los ratos de pesca y recordar aquellas tardes de conversación con los amigos en la orilla de a ría.
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Después de comer un rato de descanso, paseo por el pk 25 y regreso hacia Villa Cisneros. Hacemos un poco de ruta turística pasando por un sitio de cría de avestruces y de nuevo se acerca el Farnesio. “periquito fererotge” de “chacal” cambio. Preparaos, preparaos, preparad las armas, tenerlas a punto que hay que conquistar el objetivo. Bien no asustarse, que me refiero a las cámaras de fotos y video, que esta vez no podemos fallar y hay que fotografiar el cuartel. De nuevo. “periquito fererotge” de “chacal” cambio. 5,4,3,2,1… disparad, disparad… oh… se me ha encasquillao, no funciona el gatillo, he vuelto ha fallar… que risa que le ha dado a la Paca y al resto por contagio, hace tiempo que no me reía tanto. El problema ha sido que justo en esta foto tan esperada se me ha acabado la batería. Pero aún quedará la ultima oportunidad mañana por la mañana.
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De regreso al hotel nos adecentamos y salimos a dar un paseo por Villa Cisneros. De nuevo la parte vieja y sobre toso el zoco, aunque la ciudad está medio paralizada, esta noche dan el Barça, Bayern de champions y los bares están a tope de saharauis dispuestos a ver el partido.
Cena en el mismo restaurante del día anterior pero hoy el menú son ostras de primero y carne de camello de segundo.
Pasamos la noche en el hotel y a las 8h30m de la mañana ya estamos montados en los vehículos y preparados para partir de nuevo hacia el Aaiun.El objetivo es estar al mediodía en playa del Aaiun para poder comer en casa Josefina. Pero por si acaso sucede algún percance, nos acercamos al zoco y compramos agua embotellada y algo de comida. Iniciamos la partida y de nuevo pasaremos por delante del Farnesio, pero esta vez lo tengo todo previsto y en cuento veo a lo lejos los primeros torreones, pego la cámara al cristal del coche y empiezo a disparar en modo video, y así la mantengo durante más de dos minutos hasta que el cuartel y sus muralla han desaparecido completamente de la vista y por fin el resultado ha sido estupendo. Misión cumplida…